Linfoma en perros

El linfoma o linfosarcoma es un cáncer que afecta los ganglios linfáticos o tejidos linfoides de los perros. Es un tipo común de cáncer que generalmente afecta a los perros de mediana edad o de edad avanzada. Para saber más sobre sus causas, síntomas y tratamiento, siga leyendo.


El linfoma o linfosarcoma es una de las formas más frecuentes de cáncer que afecta al sistema linfático, que es una parte indispensable del sistema inmunológico. La enfermedad es causada por la multiplicación de los linfocitos malignos en los ganglios linfáticos. También puede afectar los tejidos linfoides del hígado, médula ósea, piel y tracto gastrointestinal. La enfermedad se encuentra comúnmente en los perros de mediana edad y de edad avanzada. Las razas de perros que son más vulnerables al linfoma incluyen terriers escoceses, Golden Retriever, Boxer, Basset Hounds, pastores alemanes, beagles, bulldogs y Rottweilers.

Linfoma en perros

Clasificación
La enfermedad se clasifica en varios tipos, sobre la base de la ubicación de los tumores cancerosos. El tumor multicéntrico es el tipo más común de linfoma y generalmente se encuentra en los ganglios linfáticos. Por otra parte, el linfoma gastrointestinal se origina en los nodos del estómago, intestino, hígado y ganglios linfáticos. El tipo mediastinal es otra forma de linfoma, que afecta los ganglios linfáticos del tórax y el timo. La forma cutánea de linfoma se desarrolla en la piel, mientras que la forma extranodal de linfosarcoma afecta el sistema nervioso, el corazón, los ojos y los riñones. La leucemia linfoblástica se produce cuando la enfermedad se desarrolla en la médula ósea.

Causas
Las causas exactas de la formación de linfomas no son conocidas hasta ahora, aunque se cree que la genética juega un papel importante. Además, los factores ambientales como la exposición a ciertas sustancias químicas o tales sustancias como pesticidas, herbicidas y campos magnéticos fuertes aumentan el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Síntomas
El síntoma más común es el agrandamiento de los ganglios linfáticos que puede identificarse como un bulto debajo de la mandíbula, las axilas, la ingle o detrás de las rodillas. Además de esto, la forma gastrointestinal puede producir síntomas como vómitos, pérdida de peso, pérdida de apetito, diarrea, etc. Una dificultad para respirar, ruidos cardíacos, acumulación de líquido alrededor de los pulmones, tos e hipercalcemia (niveles altos de calcio en la sangre) se asocian con la forma de linfoma mediastínico. La forma cutánea de linfoma puede causar bultos en la piel y la boca, mientras que convulsiones y parálisis pueden ocurrir si el sistema nervioso central se ve afectado. Además de esto, la enfermedad puede causar anemia y un bajo recuento de células blancas de la sangre, si la médula ósea se ve afectada.

Diagnóstico y tratamiento
Se puede confirmar la enfermedad con la ayuda de una biopsia de los ganglios linfáticos o de los órganos del cuerpo afectados. Aparte de esto, se lleva a cabo una prueba de la médula ósea, el hígado y el bazo, para recoger más información sobre la enfermedad. Los rayos X, ultrasonido, análisis de sangre y biopsia de médula ósea se realizan para detectar la localización del cáncer.

El diagnóstico también está dirigido a detectar los estadios de la enfermedad, que se clasifican generalmente en cinco etapas. Si sólo hay un tejido linfático o linfoide en el órgano que se ve afectado, entonces se clasifica como la etapa I, mientras que si los ganglios linfáticos de sólo un área se ven afectados, entonces se define como la etapa II. La etapa III se caracteriza por la participación de todos los ganglios linfáticos periféricos, mientras que la etapa IV se identifica por la implicación del hígado y el bazo en adición a cualquiera de las tres primeras etapas. En la etapa V, la sangre o la médula ósea se ve afectada, además de cualquiera de los mencionados cuatro etapas.

Generalmente, el tratamiento tiene como objetivo aliviar los síntomas y prolongar la vida de los perros afectados, ya que una cura completa no es posible. El tratamiento habitual de este tipo de cáncer es la quimioterapia. Los medicamentos que se usan comúnmente en el tratamiento son ciclofosfamida, vincristina, prednisona, L-asparaginasa y doxorrubicina. Además, los nutrientes como la arginina, vitamina A, D y B12 también se administran para aliviar los síntomas de la enfermedad.

Aunque el linfoma no está permanentemente curable, la detección temprana y el tratamiento adecuado pueden prolongar la vida de los perros enfermos. Si la enfermedad no se trata, esto puede llevar a la muerte en cuestión de 2 meses. A veces, con la ayuda de la quimioterapia, y con un período de remisión a largo plazo se puede ampliar la vida útil de los perros afectados con linfoma.

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