Tumores de grasa en los perros

Los tumores de grasa en perros aparecen como protuberancias blandas que se mueven ligeramente desde su lugar cuando un poco de presión se aplica sobre ellos. Encontrará más información sobre estos crecimientos anormales en el siguiente artículo.


No es raro para perros con sobrepeso que desarrollen protuberancias en sus cuerpos. A veces, estas protuberancias pueden sera. Es por eso que, como propietario de un perro, usted tiene que comprobar cuidadosamente su cuerpo sobre una base regular para cualquier crecimiento de tejido anormal. Los tumores de grasa no suelen ser una causa importante de preocupación para los propietarios de mascotas ya que, la mayoría de las veces, resultan ser benignos. A pesar de que los bultos de grasa son una ocurrencia común en los perros, lo que necesita para su mascota es una revisión por un veterinario con experiencia para un diagnóstico preciso.

Características
Los tumores de grasa son conocidos también como lipomas. Éstos son tumores benignos que se forman como resultado de una división celular descontrolada. Estos tumores no se diseminan a otras partes del cuerpo. No son dolorosos y no causan irritación o enrojecimiento de la piel. Se producen, más comúnmente, en los muslos o en la región del vientre. En casos raros, un perro puede desarrollar lo que se conoce como lipoma infiltrante. Estos lipomas invaden los tejidos circundantes más que los lipomas simples y se sabe que vuelven a crecer en 50% de los casos en los que han sido retirados quirúrgicamente. A pesar de que todas las razas de perros pueden desarrollar tumores de grasa, el Labrador Retriever, Doberman Pinscher, Schnauzer miniatura y perros de raza mixta son más propensos a los tumores de grasa.

Diagnóstico
Necesita llevar a su mascota al veterinario en el momento en que encuentre un crecimiento desigual en cualquier parte del cuerpo del perro. Evite hacer sus propias conclusiones sobre el tumor. Deje que el veterinario examine el bulto y determine si el tumor es benigno o maligno. Con el fin de hacer eso, el veterinario puede realizar una palpación del crecimiento. Asimismo puede sugerir un procedimiento con aguja fina o una biopsia para confirmar si se trata de un lipoma. Una vez confirmado que es un tumor de grasa, es importante controlar su crecimiento. Esto debe hacerse en intervalos regulares de dos semanas. El tamaño del tumor debe ser archivado con las fechas apropiadas para referencia futura.

Tratamiento
La mayoría de los veterinarios no recomienda la extirpación quirúrgica de estos tumores a menos que sea absolutamente necesario, debido al riesgo asociado por el uso de anestesia y complicaciones debido a la cirugía. Estos riesgos no son a menudo dignos de ser tomados en cuenta, por la naturaleza benigna de estos tumores. Sin embargo, el veterinario puede remover el tumor debido a los siguientes problemas:

  • Si el tumor aumenta de tamaño.
  • Si el lipoma es cada vez más grande de repente, después de permanecer benigno durante mucho tiempo.
  • Si en cualquier forma obstruye el movimiento de la mascota. Por ejemplo, si el tumor de grasa está presente en la pata del perro, y él tiene dificultades para moverse alrededor.
  • Si la mascota está mordiendo el tumor, haciendo que se vuelva contagioso.

Aunque la causa específica de este problema de salud no se conoce claramente, es probable que sea debido al desequilibrio causado cuando el cuerpo de un perro es incapaz de deshacerse de los materiales de desecho. Este desequilibrio puede ser reducido por unos cambios en la dieta y los suplementos nutricionales, aunque no se puede curar completamente el tumor de grasa. En ciertos casos, una dieta baja en grasas lleva a la reducción del tumor. Los lipomas son depósitos de grasa y la obesidad está directamente relacionada con ellos. Probablemente, esa es la razón por la que una dieta baja en grasas trabaja para los perros con tumores de grasa.

Las hierbas como el cardo de alfalfa, diente de león, ajo y leche que fortalecen el sistema inmunológico son útiles en el manejo de todo tipo de tumores en perros. En caso de tumores que crecen rápidamente y se convierten en invasores, una terapia de radiación puede ser requerida.
Los tumores de grasa rara vez representan un peligro para la salud de un perro. Sin embargo, esta afirmación no debe interpretarse como descuidar a cada bulto en el cuerpo de su perro. En el momento de detectar un crecimiento tumoral en su perro, consiga un diagnóstico de un veterinario. Además de llevar al perro al veterinario cuando se detecta una anomalía, la visita periódica al veterinario es un componente importante del cuidado del perro. Otro punto a tener en cuenta es que estas opciones de tratamiento pueden no funcionar en algunos perros. Por eso, lo mejor es dejar la decisión al veterinario en que usted confía.

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